Qué factores alargan un juicio contra la ART en Argentina

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«¿Cuánto tiempo va a durar este juicio?» Es la primera pregunta que hace casi todo trabajador accidentado, y con razón: la incertidumbre económica mientras el proceso avanza es agotadora. La respuesta honesta es que no hay un número único, pero sí hay factores concretos que determinan si la causa se resuelve en dos años o se estira hasta cinco. Entender cuáles son los factores que influyen en la duración de un litigio contra una aseguradora de riesgos es el primer paso para no quedar a merced de los tiempos que la ART preferiría imponer.

Como referencia orientadora, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires un juicio laboral contra una ART ronda los tres años en primera instancia, según estimaciones basadas en la práctica del fuero laboral porteño. Ese número sube o baja según la complejidad médica del caso, las maniobras de la aseguradora, la carga del juzgado y si se llega a instancia de apelación. Quien llega a la instancia judicial conociendo estos factores puede tomar decisiones informadas desde el primer día; quien los ignora, cede tiempo, y muchas veces dinero, sin saberlo.

Los factores que influyen en la duración de un litigio contra una aseguradora de riesgos: la pericia médica

En un litigio contra la ART, el juzgado necesita un dictamen pericial para cuantificar el grado de incapacidad del trabajador. Sin ese informe, la causa difícilmente puede avanzar hacia la sentencia, ya que es la prueba central para determinar la indemnización. En condiciones normales, completar una pericia lleva entre cuatro y doce meses desde la designación del perito hasta la emisión del dictamen, contando notificaciones, turnos médicos y análisis del historial clínico.

El problema se agrava cuando el perito tiene una agenda saturada o cuando el caso involucra lesiones complejas que requieren estudios complementarios. En esos supuestos, la etapa pericial por sí sola puede representar una porción significativa del tiempo total del proceso.

Qué pasa cuando la pericia se impugna

Si alguna de las partes impugna el dictamen, la causa queda suspendida en esa etapa: hay que designar un nuevo perito, esperar nuevos turnos y agregar otra ronda de pruebas al expediente. Eso puede sumar varios meses adicionales al trámite. Cuanto más discutido sea el diagnóstico, por ejemplo, en enfermedades profesionales no incluidas en el listado oficial o en incapacidades con origen controvertido, más probable es que la pericia se impugne y más se prolongue la causa.

Las maniobras de la ART para ganar tiempo

La Ley 24.557 le da a la ART diez días hábiles desde la recepción de la denuncia para aceptar o rechazar la cobertura, con una posible prórroga de diez días adicionales. Sin embargo, el incentivo económico de la aseguradora apunta en la dirección opuesta: demorar el pago le permite retener esos fondos durante más tiempo. Una táctica habitual es rechazar la cobertura sin una motivación técnica sólida, o pedir documentación de forma reiterada para extender el trámite administrativo antes de llegar al juicio. También es frecuente que la aseguradora asuma la defensa en el expediente y replantee desde el inicio la existencia misma del siniestro, lo que obliga al trabajador a producir prueba desde cero sobre hechos que ya habían sido reconocidos en sede administrativa.

Identificar este patrón desde el principio marca la diferencia. Si la ART rechazó la cobertura sin explicación concreta, o solicitó los mismos documentos más de una vez, esa conducta ya tiene relevancia jurídica y puede ser utilizada en el expediente. El abogado que reconoce estas maniobras a tiempo puede documentarlas y usarlas como prueba de mala fe procesal.

Cómo estas tácticas se trasladan al expediente judicial

Una vez iniciado el juicio, las estrategias dilatorias migran al plano procesal: planteos de nulidad, contestaciones de demanda que discuten cada punto, pedidos de informes adicionales al empleador y apelaciones de resoluciones interlocutorias menores. Cada planteo tiene un plazo para responder y otro para que el juzgado lo resuelva. Si el abogado del trabajador no anticipa estas movidas, puede quedar a la defensiva y perder tiempo valioso en etapas que podrían haberse resuelto antes.

La duración del litigio y la carga del juzgado: el factor silencioso

Los juzgados laborales de CABA tienen una carga de expedientes muy alta. Aunque los plazos procesales formales son cortos, diez días para contestar la demanda, cinco para dictar sentencia tras la prueba, según lo establece la Ley 18.345, la realidad de los juzgados congestionados extiende los tiempos entre audiencias, entre el cierre del debate y la sentencia, y entre notificaciones. Un caso que en teoría podría resolverse en dieciocho meses puede llegar a los tres años sin que ninguna de las partes haya hecho nada extraordinario para demorar.

Una vez dictada la sentencia de primera instancia, la ART tiene derecho a apelarla ante la Cámara. Esa apelación puede agregar entre seis meses y un año al proceso en CABA, y en algunos casos la Cámara reenvía el expediente al juzgado de origen para que se produzca nueva prueba. El trabajador debe estar preparado para esa posibilidad: no es un fracaso, es parte del proceso. Ignorarlo al inicio genera expectativas equivocadas y puede llevar a tomar decisiones apresuradas en el peor momento.

Vale señalar que, según estimaciones de la práctica profesional en el sector y lo que reportan organismos como la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, la gran mayoría de los conflictos con la ART se resuelven por acuerdo antes de llegar a la justicia. Pero quienes sí llegan al litigio necesitan entender que el camino tiene etapas definidas y que cada una tiene su propio tiempo. Además, incluso cuando se llega a una sentencia favorable, la ejecución de esa sentencia contra la aseguradora puede requerir pasos adicionales si la ART no cumple de forma voluntaria, lo que representa otra variable temporal a considerar desde el inicio.

Por qué el abogado correcto reduce los tiempos reales

Un abogado generalista que no conoce el fuero laboral puede cometer errores en la presentación de pruebas, en los plazos para contestar impugnaciones o en la forma de articular la pericia médica. Cada error es, en la práctica, tiempo cedido a la ART. La especialización no es un detalle menor: es la diferencia entre un expediente que avanza con ritmo y uno que se estanca en la misma etapa durante meses.

En Ferretti Abogados nos dedicamos exclusivamente al derecho laboral y a los accidentes de trabajo. Eso significa que conocemos de antemano las tácticas dilatorias de las aseguradoras y sabemos cómo neutralizarlas desde el inicio de la causa. Anticipar una impugnación pericial, responder en tiempo y forma cada planteo de la ART y mantener el expediente activo son acciones concretas que acortan los plazos sin depender de la buena voluntad de la aseguradora.

Lo que podés hacer desde hoy

Comprender los factores que influyen en la duración de un litigio contra una aseguradora de riesgos permite diseñar una estrategia en lugar de reaccionar a cada obstáculo. Los más determinantes son la etapa pericial, que puede volverse el cuello de botella principal si no se gestiona bien, las maniobras dilatorias de la ART y la carga del juzgado. Ninguno de estos factores es inevitable, pero todos son manejables con información y representación adecuada. Anticipar las impugnaciones, presentar la prueba de forma ordenada desde el inicio y documentar cada conducta irregular de la aseguradora son medidas concretas que marcan la diferencia en los plazos reales.

Si estás en medio de un reclamo contra la ART o estás evaluando iniciar uno, una consulta con el equipo de Ferretti Abogados puede darte un panorama claro de los tiempos reales de tu caso. Ponete en contacto hoy y salí de la primera reunión con una hoja de ruta concreta, no con más dudas.

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